martes, 12 de octubre de 2010

TRANSGÉNICOS.





MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA FISAC.
Miguel Ángel Quintanilla Fisac es Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia.
Proyecto Iberoamericano de Divulgación Científica.
Comunidad de Educadores Iberoamericanos para la Cultura Científica.






 Desde el Neolítico la humanidad está modificando el genoma de plantas y animales domésticos a base de mezclar y seleccionar artificialmente las variedades que resultan más provechosas para nuestra especie. Nuestros cereales y legumbres, nuestras frutas y hortalizas, la leche y la carne con la que nos alimentamos, los caballos que montamos y las mascotas que alegran nuestras vidas, todos ellos son en realidad artefactos, frutos del arte, es decir de la técnica. Durante milenios hemos intervenido en la naturaleza con bastante despreocupación, aunque no sin correr grandes riesgos.




¿Qué es lo nuevo ahora con los transgénicos u organismos modificados genéticamente (OMG)?

Dos cosas. La primera es que, gracias a la ingeniería genética actual, no tenemos que limitarnos a mezclar y seleccionar variedades que se producen de forma natural, sino que además nosotros mismos podemos crear algunas de las variedades que nos interesa seleccionar. El matiz es importante, porque estas nuevas técnicas nos permiten concebir posibilidades que sería sumamente improbable (imposible en la práctica) obtener a partir de variaciones genéticas espontáneas y, además, hacerlas realidad de forma rápida y eficaz.

La otra novedad, con respecto a nuestros antepasados, es que ahora somos más conscientes de nuestras posibilidades tecnológicas y de la responsabilidad que asumimos con nuestras realizaciones técnicas. De hecho, la legislación actual está llena

de normas y reglamentos que establecen todo tipo de garantías y criterios de evaluación

de riesgos en relación con la tecnología, especialmente en el campo de la alimentación y

el medio ambiente. En Europa está en vigor además la aplicación generalizada del principio de precaución, según el cual en las políticas comunitarias hay que tener en cuenta el peligro potencial de una nueva tecnología, aunque no haya evidencia científica

definitiva del mismo. Referido a los transgénicos, esto significa que, aunque no haya ninguna evidencia concluyente sobre su potencial peligro, se deben tomar precauciones en su cultivo por si acaso.

Hay quien piensa que, si el principio de precaución se hubiera aplicado estricta y sistemáticamente desde el inicio de los tiempos, no habríamos salido del Paleolítico.

Pero no es cierto. Su aplicación correcta obliga solamente a ser precavidos, es decir, a regular el uso de la tecnología, facilitar información precisa y fiable a los ciudadanos y propiciar que estos se involucren y participen en los procesos de evaluación de las

opciones científicas, tecnológicas y políticas que se presentan.

No deberíamos ver los transgénicos como una amenaza evidente para el planeta ni como un riesgo seguro para la salud. Tampoco es su rasgo más relevante el hecho de que en su desarrollo estén comprometidas grandes compañías multinacionales (lo mismo pasa con la telefonía y no por eso dejamos de usar el teléfono). Son, ante todo, una interesante posibilidad tecnológica sobre la que los ciudadanos tienen el deber y el derecho a pronunciarse de forma responsable y bien informada: ¿qué transgénicos, cuántos, dónde, cómo?

Propuesta didáctica. Actividades


1. Explica la relación que se plantea en el texto entre la agricultura y la ganadería tradicionales y las actuales técnicas de ingeniería genética.

2. Busca más información sobre los transgénicos. ¿Qué son los organismos genéticamente modificados? ¿Cómo se producen? ¿Para qué sirven?

3. Averigua en qué consiste el principio de precaución. Además de ese caso, señala otros ejemplos en los que se aplique ese principio o en los que te gustaría que se aplicara.

4. Busca información sobre la normativa que existe en tu país en relación con los transgénicos.

Intenta hallar información sobre las normas sobre su cultivo y sobre su comercialización y, en su caso, etiquetado.

5. ¿De qué manera pueden participar los ciudadanos en las decisiones sobre los transgénicos?

Piensa en iniciativas que se estén realizando realmente pero también en otras propuestas que te parezcan deseables aunque nadie las plantee.

6. Piensa que alguien te hubiera invitado a un debate sobre las ventajas de los transgénicos (para los consumidores, para la economía, para la generación de alimentos en el mundo…) y sobre sus posibles riesgos (para la salud, para la biodiversidad…) Tienes que participar en el debate, pero deberás defender el punto de vista que se te asigne. Antes de empezar te han dado tiempo para que prepares algunos argumentos, pero no te han informado de cuál será la posición que deberás defender. Por tanto, debes buscar cuatro o cinco argumentos que destaquen las ventajas de los OGM y cuatro o cinco argumentos que planteen objeciones a su producción y comercialización. Coloca en dos columnas paralelas los argumentos que se te ocurran sobre el tema.

Material extraído de http/www.oei.es/divulgacióncientífica/index.php